Caracas, 04 de Febrero de 2019.- El 4 de febrero de 1992 la historia de Venezuela cambió para siempre, luego que un teniente coronel, de apenas 38 años de edad y de nombre Hugo Rafael  Chávez Frías, encabezara una rebelión cívico-militar para devolverle la dignidad a un pueblo que se encontraba sumido en la pobreza, producto de las políticas neoliberales aplicadas por el Gobierno del entonces presidente Carlos Andrés Pérez y de los exmandatarios que lo antecedieron durante más de tres décadas.

Ese día inició la unión cívico-militar, el punto de partida del final de una época de decadencia y el fracaso de un sistema inoperante, así como el comienzo de otra Venezuela socialista, concebida por el ideario del Bolivariano, enrumbada a concretar el proyecto de justicia, equidad e inclusión social.

La campanada de alerta que avivó los ánimos para los nuevos tiempos, resonó fuerte ese 4 de febrero de 1992 con  la Operación Zamora, liderada por el Comandante Chávez junto a un grupo de militares de la Fuerza Armada, que llevaron al comienzo del inevitable proceso histórico que hoy vive la Patria. Pero el deslinde señalado por la acción del esta histórica fecha se inscribe ya en la historia como el agua divisoria de la marcha del pueblo venezolano de un viejo sistema ya inconveniente.

A través de la maniobra militar, Chávez y los efectivos castrenses decidieron terminar con el régimen, pero la operación no pudo ser ejecutada.

Los militares involucrados fueron juzgados y hallados culpables de rebelión. Algunos fueron sobreseídos, otros dados de baja y el resto encarcelados, para después ser finalmente indultados por el gobierno de Rafael Caldera en 1994, quien tomó esta decisión para poder tener una alianza con grupos políticos de izquierda que apoyaron el golpe, y así mantener su Gobierno. Entre los indultados se encontraba el Líder de la Revolución Bolivariana.

En ese momento, el Comandante públicamente reconoció que “lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”, y con su valentía asumió “ante el país y ante ustedes, la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano”, que devolvió la esperanza a millones de personas, hiriendo mortalmente al puntofijismo.

Luego de estas acciones, 7 años después se dieron las condiciones para darle paso a la Revolución Bolivariana, que guiado por el ideal del Socialismo Bolivariano del siglo XXI, condujo  al país hacia la materialización de un nuevo orden socioeconómico, de justicia, equidad e inclusión de las masas, que históricamente fueron privadas de las grandes realizaciones.

Lucha por la independencia de la Patria

 El 4F valió la pena tomar el fusil y salir a la medianoche junto al pueblo rebelde para  buscar un nuevo camino y defender la dignidad de la Patria, fue una rebelión moral, una rebelión de dignidad, una rebelión que interpreta el sentimiento de las grandes mayorías nacionales. Hombres y mujeres valientes que salieron a batallar  para detener  el plan neoliberal de entregar a Venezuela al gran capital transnacional.

Valió la pena cuando el pueblo de ese entonces no soportó más el peso de sus propios descalabros y sucumbió, para dar fin a un período nefasto en el que se perdieron muchas posibilidades de hacer una Venezuela distinta, que fue marcada por el puntofijismo, de democracia representativa corrupta y decadente, fundamentada en un régimen de partidos, guiado por dirigentes enriquecidos por el manejo manirroto de los fondos públicos y que habían convertido a la masa venezolana en víctima de los malos manejos en la economía, con la confabulación de entes extranjeros.

Hace 27 años un rayo iluminó el nuevo comienzo de la Patria de Bolívar, que hoy se sigue levantando  sin doblegarse ante ningún imperio, defendiendo la soberanía y la paz de Venezuela. Es necesario mantener el aplomo para seguir con el legado del Comandante Hugo Chávez, porque es un nuevo inscrito en el ideal del socialismo para los nuevos tiempos, que catapulta la Venezuela capitalista de ayer, y fortalece la Venezuela socialista de hoy.

El 4 de febrero, día de la rebeldía y la dignidad nacional, está más vivo que nuca, una fecha que marcó la independencia del territorio nacional y en este Nuevo Comienzo de la nación de la mano con el presidente obrero, hijo de Chávez, Nicolás Maduro, se ha dado una demostración del Poder Popular y de amor por la Patria.

Gracias a esta fecha memorable, hoy el Estado cuenta con una Revolución Bolivariana más unida que nunca, proveniente de la unión cívico-militar que marcó la brecha histórica donde hombres y mujeres continúan luchado por  garantizar los derechos del pueblo, además de la libertad, la independencia y la soberanía venezolana.